sábado, 6 de octubre de 2012

Un madrigal para la gran partida

La voz es sin duda el mayor instrumento musical. Así cuando escuchamos un madrigal podemos decir que estamos escuchando un quinteto. Las voces, como los instrumentos, se complementan, se superponen, se hacen eco, coinciden y vuelven a separarse. Claudio Monteverdi (1567-1643) compuso nueve libros de madrigales y el cuarto de ellos, publicado en 1603, lo inicia con un poema de Gian Battista Guarini ( "Ah! dolente partita! / ah, fin de la mía vita! ..."), sobre la despedida poco antes de la muerte. Las voces que sabemos en la tierra, justo antes del gran adiós, se nos representan por momentos como la materialización de un coro de ángeles dando la bienvenida a un más allá, en este caso, verdaderamente armonioso. El creador de la ópera nos deja en este madrigal una muy buena muestra de su maestría con las voces. La interpretación está a cargo del coro Entrevoces de La Habana, dirigido por Digna Guerra Ramírez.



 

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