martes, 14 de agosto de 2012

Malas Notas 28

¿Qué nos querrá contar el agua con su conversación eterna?

Toda vuelta tiene la tristeza del que regresa y reconoce que, a pesar del recorrido, está de nuevo en el principio.

Todo pueblo muere cuando la tradición se vuelve espectáculo.

Como sobre la dehesa el azor, así mi corazón vigila tu presencia.

Definitivamente estamos lejos de la juventud cuando la enfermedad tarda más tiempo del necesario en curarse.

Una música checa muy americana

Entre 1892 y 1895 Antonín Dvorak vivió en Estados Unidos, una estancia muy productiva para la música clásica. Entre otras obras cabe destacar tres que están dedicadas expresamente al país de acogida: la sinfonía nº 9, conocida como Sinfonía del Nuevo Mundo; el cuarteto de cuerda nº 12, Cuarteto Americano; y la Suite Americana op. 98b. Su música, influenciada por la música negra y la tradicional americana, es un muestrario del nuevo continente desde la tranquilidad de las grandes praderas a la energía del Gran Cañón. He escogido en esta ocasión el cuarto movimiento, andante, de la Suite Americana interpretada por la Orquesta Filarmónica de Rusia dirigida por Dmitri Yablonski. Cierren los ojos e imaginen grandes llanuras de cereales acariciadas por un viento templado y amigo.


sábado, 11 de agosto de 2012

Otro refranero del siglo XVI

Entre 1527 y 1547 Francisco de Espìnosa recogió más de 4000 refranes que fue anotando en distintos papeles y documentos. Este trabajo nunca fue publicado, según su editora Eleanor S. O'Kane, por la proliferación de colecciones de refranes que se daban en esa época. Espinosa, Oidor de la Real Chancillería de Valladolid, fue nombrado por el emperador Carlos V para mediar con los comuneros una vez que estallaron las guerras de las Comunidades. Junto a esta labor política nuestro personaje se sintió atraído por la obra de Erasmo, posible origen de su afición por los refranes. Entre sus refranes nos encontramos muchos  que siguen siendo utilizados en la actualidad, otros que reconocemos su parentesco y otros, al fin, que se han perdido a lo largo de los siglos.

Casa con dos puertas no se puede bien guardar.

En casa del fullero todos conocen los naipes.

Salí de mi casa y fueme a la ajena, doleos de mi pena.

Antes que te cases mira lo que haces.

Andan sobre quién echará el cencerro al gato.

Desde la cintura abajo me dicen que soy hermosa, y en lo bajo muy graciosa.

Quien no tiene ruido compre un cochino.

Juan de Horozco, si te vi no te conozco.

Queréis la cubas llenas y las suegras beodas.

No hace poco quien su culpa echa a otro.

A la noche chichirimoche, a la mañana chichirinada.

Quien da lo suyo antes de su muerte merece que le den con un mazo en la frente.


(Francisco de Espinosa, Refranero (1527-1547), edición de Eleanor S. O'Kane, Real Academia Española, 1968).

martes, 7 de agosto de 2012

Libertad americana

He de reconocer que me llamó poderosamente la atención el título del libro de Jonathan Franzen, Libertad, por su sencillez. ¿De qué podría tratar una novela tan extensa (más de seiscientas páginas) con un título tan genérico? ¿Qué conquistas tendrían que conseguir sus protagonistas? ¿Qué luchas sociales y a qué época nos trasladaría? Pues bien todo se reduce a una historia familiar. Y cuando digo "reduce" no es porque sea una desilusión sino porque efectivamente la trama gira entorno a una familia americana y cómo cada uno de ellos afronta su vida y decide, libremente, qué debe hacer en cada momento. Es un acierto que la libertad también se enfoque desde la perspectiva individual, que los personajes tengan que optar en el amor, en el trabajo, en la política o en la vida misma. Franzen traza la vida de unos personajes que tienen que decidir y que no siempre, o casi nunca, aciertan. A veces resulta desalentador la capacidad que tenemos para equivocarnos, para escoger aquello que peor nos interesa, lo que nos lastima y nos aboca a la incomprensión. En este sentido Franzen acierta sobremanera, vemos desfilar situaciones en las que nos gustaría interferir, asesorar a sus protagonistas, pero que también sabemos imposibles, porque reconocemos que ellos nunca nos harán caso. Uno de los protagonistas, Walter, lo dice con absoluta claridad: "... lo único que nadie te puede quitar es la libertad de joderte la vida como te dé la gana."
Franzen tiene una escritura ágil, que se adapta perfectamente a las distintas situaciones, con unos diálogos logrados y un ritmo perfecto: nadie se puede aburrir. Dos son los narradores que intervienen, el propio escritor y una de sus protagonistas que en dos ocasiones nos habla desde un diario escrito por recomendación de su psicoanalista. Cuando es ésta quien toma la palabra, a mi parecer, es cuando más bello es el libro.
En resumen, es un libro muy recomendable para este verano, espero que disfruten y se emocionen con el soberbio final.

(Jonathan Franzen, Libertad, Salamandra, 2011)

lunes, 6 de agosto de 2012

Siguiendo los pasos de Remy de Gourmont

El francés debe ser un idioma que facilita la formación de aforismos dada la cantidad de escritores de esa lengua que se han decantado por este género literario. Sin necesidad de ser exhaustivos podemos citar a Pascal, Chamfort, La Rochefoucauld, La Bruyère o Joubert como dignos ejemplos de muestra afirmación. Remy de Gourmont (1858-1915),escritor, periodista y crítico de arte, puede unirse a esta lista sin menoscabo de su calidad. Los temas que trata en sus Pasos en la arena son los de todo pensador: el arte, la política, la religión, los comportamientos humanos, la moral, a los que une reflexiones sobre la inteligencia. Su estilo es heredero de sus antecesores, como él mismo lo define "Unir la claridad con la concisión no es algo que se alcance sin un paciente esfuerzo". Dejamos a continuación algunos ejemplos ilustrativos:

Dios tiene sus cortesanos; como los reyes, como los poderosos.

Un imbécil no se aburre nunca: se contempla.

Un azar dio al hombre la inteligencia. Él la empleó: inventó la estupidez.

La propiedad es necesaria; pero no lo es el que ésta permanezca siempre en las mismas manos.

Los enfermos siempre son optimistas. Tal vez el propio optimismo sea una enfermedad.

Palabras de un cura de pueblo a una devota muy escrupulosa: "Dios no es tan tonto como parece".

La diferencia que existe entre la música popular y la música culta debe ser la misma que existe entre una tela para forrar y un encaje. La distancia es enorme, pero, a fin de cuentas, no es ni puede ser esencial.

Es más o menos evidente que aquellos que sostienen la pena de muerte tienen más afinidad con los asesinos que aquellos que la combaten.

Un vicio es como el amor: no hay nada que no le sacrifiquemos.

La condición fundamental de una buena prosa es que ésta sea natural y rítmica como un movimiento respiratorio.


(Remy de Gourmont, Pasos en la arena, traducción de Luis Eduardo Rivera, Periférica, 2006)

Cucaña literaria

Podría ser un árbol cuyas frutos, ya maduros, van desprendiéndose y amontonándose en su base. Pero no, prefiero imaginar que Máje Jaroslava encargó a Otakar Stáfl  en 1927 un ex-libris que representara una cucaña cuyos premios no fuera otra cosa que libros, para que él se pudiera encaramar como en su infancia y desprendiera con regocijo sus trofeos más ansiados. ¡Quién pudiera participar en el juego!






R con contrafuerte

A pesar de la aparente solidez nuestra R necesita, como si de una catedral se tratara, un contrafuerte que la mantenga erguida. No sabemos su naturaleza, quizá sea mármol o piedra caliza recién tallada, pero vemos como se asienta en un equilibrio no muy consistente y como la inclinación del último elemento empuja hacia atrás la construcción. El contrafuerte recoge por la parte superior las fuerzas excedentes y las descarga hacia el terreno. Ha conseguido tal equilibrio que ni siquiera la naturaleza que la cerca hace peligrar su estado. Los siglos, como en las catedrales, serán testigos de esta obra perfecta.