martes, 25 de diciembre de 2012

Otros refranes

Siempre me ha llamado la atención que dentro de los estudiosos del mundo tradicional hayan prevalecido las sotanas. ¿Qué Dios esperan encontrar entre los refranes? ¿Qué cielo les ofrecen las canciones? ¿Con qué cuento pretenden cumplir su penitencia? Al margen de estas consideraciones, su influencia se ha hecho notar en la exclusión de motivos poco apropiados a sus gustos. Y no estoy hablando del anticlericalismo, tan arraigado en nuestras tierras que ni ellos mismos han podido ocultar, me refiero a las manifestaciones eróticas y malsonantes que desde su situación privilegiada nos han arrebatado. Es seguro que en sus encuestas y recopilaciones les ha debido llegar múltiples textos que una vez en sus mesas de trabajo han quedado fuera de lo publicable. Todos sabemos que para gustos colores y como dice el refrán Hay ojos que de legañas se enamoran, y que la tradición como manifestación de una cultura popular no puede ser escogida sino asumida en su totalidad. Por ello es de agradecer que en la actualidad los estudiosos del folklore no pongan reparos a ninguna manifestación, por grosera o chabacana que pueda parecer, que del pueblo les llegue. En la revista Paremia encontramos un apartado, El refranero hoy, donde nos ofrecen encuestas realizadas en la actualidad. Con una selección de las aparecidas en el nº 5 os dejamos.

A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.

A los amigos: el culo. A los enemigos: por el culo. Y a los indiferentes: la legislación vigente.

Cada día que amanece el número de tontos crece.

Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o lo hace en el quicio.

El abad manda que cavéis el huerto y que después subamos a merendar.

El que para pobre está "apuntao" le da igual estar de pie que "sentao".

Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.

La legaña y el moco se llevan poco.

Se tapaba Marijuela y se dejaba el culo fuera.

Treinta monjes y un abad, no pueden hacer cagar a un asno contra su voluntad.

Perecita ¿quieres sopas? Ay sí señora, unas pocas. Perecita pon el puchero. Ay no señora, ya no las quiero.

Tres cosas pido su Dios me las diese: la tela, el telar y la que teje.


(Revista Paremia, nº 5, Asociación Cultural Independiente, Madrid, 1996)

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