domingo, 20 de mayo de 2012

Por qué, qué y cómo se escribe según Carlos Pujol

Los aforismos que tienen como tema la propia escritura no pueden faltar en ninguna colección que se precie. Todo escritor necesita en algún momento poner por escrito lo que le fuerza a escribir. No son tanto recomendaciones como explicaciones que se deben a sí mismos. Carlos Pujol publicó en 1988 noventa y nueve aforismos que había escrito cuatro años antes cuando estaba en el proceso, no muy satisfactorio según nos cuenta, de construcción de una novela. A la certeza de sus pensamientos hay que añadir  la belleza de la edición por lo que no me resisto a presentar también la portada.




Escribimos lo que dicen las palabras.

Solo existe un buen método, el indirecto. Decir las cosas cara a cara es el suicidio del escritor.

La traducción como gimnasia del escritor, el puro ejercicio de las palabras que hace ser más humildes y exactos.

Dos formas de subvertir la realidad: la poesía y el humor.

La literatura como juego o fantasía que transparente lo que sin ella sería invisible.

Dejar las cosas a medio decir, nunca aplastar al que lee con una explicación o descripción completas.

Al escribir iluminamos y oscurecemos a la vez.

Nuestra verdad no lo es del todo hasta que no encontramos las palabras exactas para decirla.

No se puede escribir sobre lo que se está viendo, sólo sobre lo que se recuerda o se sueña.

No hay que ser comprensivo o tolerante con lo que uno mismo escribe.

La literatura es o debería ser un arte, pero tiene también una función secundaria asistencial: consuela de la vida, primero al autor y luego a los lectores.

Escribir, verbo reflexivo.

Escribiendo siempre nos quedamos a medio camino y el lector ha de recorrer el otro medio.


(Carlos Pujol, Cuaderno de escritura, Pamplona, Pamiela, 1988).


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