domingo, 13 de noviembre de 2011

La vuelta de Juan Marsé

Ya nos lo había advertido Un día volveré; y para nuestra alegría ha vuelto al mundo que nos ha cautivado tantas veces. Vuelve el Carmelo, Guinardó, la Barceloneta, Travesera de Dalt, el Parque Güell y el Ensanche. Vuelve la posguerra, la miseria, las ensoñaciones y los héroes a su pesar. El mundo de Marsé es uno y único, y nos permite, cada cierto tiempo, que vivamos en él. Tras su incursión en la actualidad con Canciones de amor en Lolita's Club, Marsé vuelve al tiempo de su juventud, aquel donde se formó y formó una manera de ver el mundo. Caligrafía de los sueños, su última novela, nos cuenta la iniciación de un muchacho a la vida. Cargada de múltiples referencias autobiográficas somos espectadores del paso de la adolescencia a la juventud de Ringo, muchacho que deviene en futuro escritor al perder un dedo en un taller de joyería y ver frustrada su vocación de pianista. Pero siendo importante el protagonista no es nada sin los entrañables personajes que le rodean, su familia adoptiva, sus compañeros de correrías, la masajista y su hija, el futbolista cojo o los hermanos de la taberna, todos forman el entramado por donde discurren sus sueños. Fiel continuadora de dos de las más importantes novelas escritas el pasado siglo- El embrujo de Shanghai y Rabos de lagartija- en su nueva novela Marsé vuelve a demostrar que es tan buen novelista como narrador. Especial mención a los diálogos, perfectos a la hora de identificar a los personajes, fluyen con naturalidad y desparpajo, como en la vida misma.

(Juan Marsé, Caligrafía de los sueños, Lumen, 2011)

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