El músico francés de ascendencia española Édouard-Victoire-Antoine Lalo (1823-1892) compuso en 1876 el concierto para violonchelo en re menor. Además de compositor fue un reputado violinista (también tocaba el violonchelo) muy interesado por la música de cámara. Alcanzó fama con su Sinfonía Española interpretada por su amigo el también violinista Pablo Sarasate. Influenciado por Wagner sin embargo supo mantener una cierta predilección por ritmos más o menos populares. El concierto para violonchelo consta de tres movimientos de los que vamos a escuchar el segundo. Estructurado en cuatro partes: dos lentas y dos más rápidas, que se van alternando. A un inicio reflexivo en el que el instrumento retoma y nombra lo que la orquesta sólo apunta le sigue, también a propuesta del chelo, un cambio de ritmo que deviene en pura alegría. Este esquema se vuelva a repetir con lo que presenciamos una sucesión de distintos momentos en los que a la meditación interior le sigue la expansión feliz, como si nos quisiera recordar que la vida está hecha de contrastes y contradicciones. Interpretada en esta ocasión por el maestro Pierre Fournier (1906-1986) y la Orquesta Suiza Romande, está dirigida por Ernest Anserme en 1956.
En este cuaderno personal van a aparecer algunas de mis aficiones más queridas: La literatura aforística, los refranes, recomendaciones de libros y música clásica, imágenes y grabados del mundo del libro, y esas "malas notas" que de tarde en tarde se me presentan como si tuvieran algo que decir. La incorporación de nuevas entradas se hará, aproximadamente, todas las semanas.
domingo, 14 de abril de 2013
A vueltas con la literatura judía
Yoram Kaniuk es un escritor judío que escribe en hebreo. Conocido por sus manifestaciones en contra de muchas de las actuaciones de su gobierno, ha tenido el atrevimiento de escribir un libro, 1948, que más de un israelí habrá repudiado. Cuenta su participación, con sólo diecisiete años y medio, en la guerra de la Independencia de Israel. Durante cinco meses intervino en los enfrentamientos como miembro del Palmaj, ejercito o milicia que se destacó en la guerra, formado en su mayoría por jóvenes que crearon sin proponérselo un estado y cuya única recompensa fue la muerte y el olvido. A sus más de ochenta años Kaniuk revive aquel tiempo, quiere liberarse de él ahora que está cerca de la muerte, sin miedo y sin concesiones. Como un ejercicio de memoria, que reconoce imperfecta, nos hace acompañarle por las batallas, los francotiradores, las conquistas, los fracasos y la muerte. Nos enseña la estupidez de la guerra, la falta de moralidad, la crueldad y el sinsentido, el daño gratuito y el dolor irreparable. Por sus páginas circulan una gran variedad de personajes, sobre todo judíos, que nos muestran la diversidad de reacciones ante un mismo hecho. Su prosa se hace a veces vacilante, imprecisa, como el que tiene que rebuscar en lo que no desea y teme encontrar lo que no buscaba. La llegada del primo de su padre, la muerte del árabe al que intenta proteger, el disco alemán de Bach, la cuna del hotel, el disparo sobre el niño palestino o el reencuentro con Ezequiel son momentos inolvidables sean o no sean totalmente ciertos, porque como reconoce: "¿Qué es un recuerdo? Un recuerdo es lo que yo escribo que es un recuerdo". 1948 es un libro imprescindible para entender mucho de lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.
(Yoram Kaniuk, 1948, traducción de Raquel García Lozano, Libros del Asteroide, Barcelona, 2012)
(Yoram Kaniuk, 1948, traducción de Raquel García Lozano, Libros del Asteroide, Barcelona, 2012)
domingo, 7 de abril de 2013
Ex-libris conventual
Josef Sattler (1867-1931) era un artista y grabador alemán que entre otras ocupaciones tenía la de diseñar ex-libris. Perteneciente al movimiento precursor del Art Nouveau es conocido por su libro de grabados Danza moderna de la muerte. Sobre este tema ya publicamos un ex-libris donde un esqueleto cargaba con una pila de libros. En el caso de hoy tenemos un diseño para lo que parece el convento de San Leonardo. Un fraile tonsurado, de pocos amigos si hacemos caso a su expresión hierática, mira de perfil a un punto indefinido. El busto está rodeado por una cadena circular de fuertes eslabones y delante de su barbilla una cruz manifiesta sus arraigadas creencias. Los trazos de su figura, sencillos y bien definidos, contrastan con el fondo negro y la trama que ocupa el resto del grabado. En la parte inferior, con letras góticas sobre las páginas abiertas de un libro, aparece el nombre del convento. En verdad poco atractiva se presenta la comunidad.
Malas Notas 40
Hay críticos que recomiendan un libro no por el placer que le ha reportado su lectura sino por la dificultad que le ha entrañado. De esta manera, en el fondo, no es tanto un elogio al autor como un reconocimiento a sus facultades como crítico.
De los atributos de Dios (eterno, omnipotente, inmutable, omnipresente, omnisciente...) siempre olvidan el más manifiesto su indiferencia.
La literatura para mí no es sólo un entretenimiento o una afición, es el medio más eficaz para entenderme.
Es verdad que no debemos alegrarnos de las enfermedades que atacan a nuestros enemigos; pero qué placer irreprimible sentimos al ver como la dama de hierro se convierte en pelele de paja desmadejada.
Los que mucho hablan, qué poco tienen que decir.
De los atributos de Dios (eterno, omnipotente, inmutable, omnipresente, omnisciente...) siempre olvidan el más manifiesto su indiferencia.
La literatura para mí no es sólo un entretenimiento o una afición, es el medio más eficaz para entenderme.
Es verdad que no debemos alegrarnos de las enfermedades que atacan a nuestros enemigos; pero qué placer irreprimible sentimos al ver como la dama de hierro se convierte en pelele de paja desmadejada.
Los que mucho hablan, qué poco tienen que decir.
R con filigranas
De un dorado sucio y enmarcada en un cuadrado que ha perdido su naturaleza poligonal por dos secciones curvas nuestra R parece desprenderse de un contorno algo mayor y mejor definido. El azul de su interior y el rojo que la cerca se decoran con filigranas de diversos motivos, dejando ver un fondo pálido. La superposición de estos dos colores en la parte inferior nos hace creer que estamos ante un grabado en el que una de las planchas, la roja, se ha desplazado hacia arriba invadiendo la zona que no le pertenece. Sin embargo según los datos disponibles esta R pertenece a un alfabeto manuscrito del siglo XV de caligrafía romana.
viernes, 5 de abril de 2013
El Leviatán de Roth
Nissen Piczenik es comerciante de corales en la pequeña ciudad de Progrody. Su negocio marcha bien, no le faltan clientes y tiene contratado a un grupo de mujeres que ensartan los corales mientras entonan canciones. Casado, pero sin hijos, sólo tiene un deseo, ver el mar, origen de su pasión y negocio. En compañía de un marinero de su ciudad toma el tren para Odesa, donde por fin se encuentra con las aguas azules y los barcos blancos. Es tal la fascinación que olvida hasta las visitas obligadas a la sinagoga. Pero a la vuelta a su ciudad el mundo ha cambiado. Un nuevo comerciante de corales se ha instalado en una población cercana. Con la modernidad irrumpe lo falso y a punto está de convencerlo, de arrastrarlo al engaño y la mentira. Nuestro personaje, como el imperio austro-húngaro que Roth tan bien supo retratar, ve que su tiempo ha pasado, que nada puede ya rescatarlo, que el valor nunca será igual que antes y que la historia ha decidido prescindir de él. Con un estilo directo y en apenas sesenta páginas Joseph Roth nos sumerge, y nunca mejor dicho, en la historia de un fracaso, del que salimos reconfortados por la belleza de sus páginas y convencidos de que no puede haber derrota cuando al fin se consigue el descanso.
(Joseph Roth, El Leviatán, traducción de Miguel Sáenz, Siruela, Madrid, 2003)
(Joseph Roth, El Leviatán, traducción de Miguel Sáenz, Siruela, Madrid, 2003)
sábado, 30 de marzo de 2013
Siguen quedando moralistas franceses
No podría decir cuantos franceses han pasado ya por esta sección, pero sí que éste no será el último. Jean de la Bruyère (1645-1696) escribió una sola obra: Los caracteres o Las costumbres de este siglo. En ella y utilizando un estilo muy depurado pasaba revista a todos los personajes y situaciones de la Francia del siglo XVII. Su intención es abiertamente moralista, pretendiendo un cambio de las costumbres y la enmienda de sus lectores. Aunque tomaba como modelo la corte francesa era su intención pintar a los hombres en general. También estaba preocupado por la aceptación de sus postulados, defendiendo un estilo ameno que le acercara al mayor número de individuos. En vida llegó a publicar ocho ediciones de su obra, dejando la novena ya corregida pendiente de publicación. Junto a textos aforísticos encontramos otros de mayor extensión donde analiza más detenidamente los distintos caracteres. En cuanto a los temas van desde el merito personal a los bienes de la fortuna pasando por las mujeres, la ciudad o la corte.
Aquí os dejamos una pequeña selección de temática varia.
El placer de la crítica nos impide sentirnos conmovidos por cosas que son bellas.
La gloria o el merito de ciertos hombres estriba en escribir bien, y no así el de otros, que consiste en no escribir.
El valor de muchas personas reside meramente en su nombradía. Al tratarlas, son menos que nada. Aunque de lejos, imponen.
El tiempo, que fortalece las amistades, debilita el amor.
Los amores mueren por el tedio, y los entierra el olvido.
La liberalidad consiste no tanto en dar mucho como en hacerlo oportunamente.
Hay que reír antes de ser feliz, para no morir sin haber reído.
En dejarse gobernar hay tanta debilidad como pereza.
Si un hombre de finanzas fracasa, los cortesanos dicen de él:"Es un burgués, un don nadie, un zafio". Si triunfa, le piden la mano de su hija.
El avaro gasta el día de su muerte más que en diez años de existencia, y su heredero en diez meses más de lo que él gastó a lo largo de su vida.
Tal vez los hijos serían más queridos por sus padres, y recíprocamente, los padres por sus hijos, sin la condición de herederos.
La corte es como un edificio hecho de mármol; quiero decir que está compuesta de hombres muy duros pero pulidos.
(Jean de la Bruyère, Los caracteres o Las costumbres de este siglo, traducción de Ramón Andrés, Edhasa, 2004)
Aquí os dejamos una pequeña selección de temática varia.
El placer de la crítica nos impide sentirnos conmovidos por cosas que son bellas.
La gloria o el merito de ciertos hombres estriba en escribir bien, y no así el de otros, que consiste en no escribir.
El valor de muchas personas reside meramente en su nombradía. Al tratarlas, son menos que nada. Aunque de lejos, imponen.
El tiempo, que fortalece las amistades, debilita el amor.
Los amores mueren por el tedio, y los entierra el olvido.
La liberalidad consiste no tanto en dar mucho como en hacerlo oportunamente.
Hay que reír antes de ser feliz, para no morir sin haber reído.
En dejarse gobernar hay tanta debilidad como pereza.
Si un hombre de finanzas fracasa, los cortesanos dicen de él:"Es un burgués, un don nadie, un zafio". Si triunfa, le piden la mano de su hija.
El avaro gasta el día de su muerte más que en diez años de existencia, y su heredero en diez meses más de lo que él gastó a lo largo de su vida.
Tal vez los hijos serían más queridos por sus padres, y recíprocamente, los padres por sus hijos, sin la condición de herederos.
La corte es como un edificio hecho de mármol; quiero decir que está compuesta de hombres muy duros pero pulidos.
(Jean de la Bruyère, Los caracteres o Las costumbres de este siglo, traducción de Ramón Andrés, Edhasa, 2004)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

