Aprovechando estas fechas, días familiares y revueltas en el mundo islámico, no me ha parecido mal que conozcamos algunos refranes egipcios sobre la familia. Resulta agradable descubrir que el humor y la sátira también existen en la sociedad islámica, que, como nosotros, son capaces de reírse de sus tradiciones y lamentarse de sus privaciones. Los temas son los propios de la familia: los hijos, el matrimonio, los parientes, la maternidad, las suegras, la soltería o la orfandad. Es de agradecer la traducción literal de los refranes ya que es la única forma de descubrir las imágenes de un mundo diferente al nuestro, de conocer sus costumbres y apreciar sus relaciones. En la mayoría de los casos Rosa Mª Ruiz Moreno, su traductora y comentadora, presenta la equivalencia con el refranero hispánico, lo que a su vez nos permite comprobar la unidad de los intereses e interpretaciones que el hombre, al margen de su nacionalidad, se ha formado sobre la vida.
El hijo más querido es el hijo del hijo.
Bien entiende la madre del mudo el lenguaje de su hijo.
Una escarabaja ve a su hija en la pared, y dice: -Es una perla en un hilo.
Siembra cerca y cásate lejos.
El cuchillo de la familia es romo.
Al que no lo educa la familia, lo educan los días y las noches.
-¡Te casas con mi marido y tienes celos! ¿Cómo es eso?
El marido de dos es un novio cada noche.
Cabra preñada no da cornada.
El que a mi niño le da un dátil, a mí me endulza la boca.
-Suegra, ¿no fuiste nuera? -Lo fui y lo olvidé.
Si tu marido se da cuenta de tu ausencia, termina de pasar el día fuera.
Tu padre el ajo, tu madre la cebolla: ¿de dónde te va a venir el buen olor, desgraciado?
(Rosa Mª Ruiz Moreno, Refranes egipcios de la vida familiar, Departamento de estudios semíticos. Estudios árabes contemporáneos. Universidad de Granada, 1998)
En este cuaderno personal van a aparecer algunas de mis aficiones más queridas: La literatura aforística, los refranes, recomendaciones de libros y música clásica, imágenes y grabados del mundo del libro, y esas "malas notas" que de tarde en tarde se me presentan como si tuvieran algo que decir. La incorporación de nuevas entradas se hará, aproximadamente, todas las semanas.
jueves, 27 de diciembre de 2012
Lichtenberg, un clásico entre los clásicos
Si alguien merece el título de clásico entre los aforistas es sin duda Georg Christoph Lichtenberg, por más que no sea tan sólo un aforista, sino un observador atento a todo lo que recorre su mundo y un anotador de sus impresiones. Lichtenberg (1742-1799) profesor de física de la universidad alemana de Gotinga, dejó a su muerte doce cuadernos, escritos durante 35 años, en los que opinaba sobre cualquier tema que se le presentara, siempre con un escepticismo y un sentido irónico que lo caracterizaría. En vida sólo se le conocen algunas obras satíricas y la publicación, durante más de veinte años, de un Almanaque de bolsillo destinado a las clases acomodadas de su ciudad. Sin embargo serán sus cuadernos los que le harán pasar a la historia de la literatura como uno de los grandes genios alemanes. Admirado por Nietzsche, Goethe, Breton, Freud, Schopenhauer o Canetti, su digno discípulo, ha dominado desde la publicación de sus notas el mundo literario de los textos breves, no hay nadie que habiendo practicado este tipo de escritura no lo tenga como referente, como modelo o, simplemente, como el dios de la literatura de apuntes. Este hombre, pequeño y jorobado, nos deja unos textos a los que volver siempre, en los que buscar y buscarnos es un placer.
La presente selección, traducida por Juan del Solar, abarca los dos primeros cuadernos (1765-1772) y por supuesto no será la única vez que volvamos a ella.
El caracol no construye su casa, sino que ésta le crece en el cuerpo.
La vida puede considerarse una línea que, describiendo una serie de curvas, avanza por encima de una recta (el límite de la vida). La muerte repentina es una caída perpendicular sobre esta recta, y la enfermedad se sitúa en las paralelas a ella.
Hay grados del perder. No poder encontrar una cosa en un tiempo dado, significa haberla perdido. A veces, las circunstancias no permiten deducir si este tiempo será infinito o no, aunque con frecuencia se le considera finito. Uno puede haber perdido realmente algo aunque sepa al mismo tiempo que podría encontrarlo tras media hora de esfuerzos.
Con un gran número de trazos desordenados es fácil configurar un paisaje, pero con sonidos desordenados no se compone música alguna.
Un soldado viejo y muy débil pidió una vez a César permiso para matarse, y César le respondió: ¿Cómo, todavía estás vivo?
A un hombre le dijeron que el alma era un punto, y él replicó que por qué no un punto y coma, ya que así tendría una cola.
Cuando, bajo Carlos V, el Papa fue encerrado por los españoles en el castillo de San Ángel, en todas las iglesias de España se rezó para que Dios liberase al Papa de las manos de sus enemigos.
Hay que hacer que la gente se sienta obligada a cumplir con nosotros a su manera, no a la nuestra.
Hay un refrán inglés que dice: Es demasiado necio para ser loco. En él hay una observación muy fina.
Lo he aprendido todo, no para mostrarlo, sino para utilizarlo.
(Georg Christoph Lichtenberg, Aforismos, traducción de Juan del Solar, Edhasa, 1990)
La presente selección, traducida por Juan del Solar, abarca los dos primeros cuadernos (1765-1772) y por supuesto no será la única vez que volvamos a ella.
El caracol no construye su casa, sino que ésta le crece en el cuerpo.
La vida puede considerarse una línea que, describiendo una serie de curvas, avanza por encima de una recta (el límite de la vida). La muerte repentina es una caída perpendicular sobre esta recta, y la enfermedad se sitúa en las paralelas a ella.
Hay grados del perder. No poder encontrar una cosa en un tiempo dado, significa haberla perdido. A veces, las circunstancias no permiten deducir si este tiempo será infinito o no, aunque con frecuencia se le considera finito. Uno puede haber perdido realmente algo aunque sepa al mismo tiempo que podría encontrarlo tras media hora de esfuerzos.
Con un gran número de trazos desordenados es fácil configurar un paisaje, pero con sonidos desordenados no se compone música alguna.
Un soldado viejo y muy débil pidió una vez a César permiso para matarse, y César le respondió: ¿Cómo, todavía estás vivo?
A un hombre le dijeron que el alma era un punto, y él replicó que por qué no un punto y coma, ya que así tendría una cola.
Cuando, bajo Carlos V, el Papa fue encerrado por los españoles en el castillo de San Ángel, en todas las iglesias de España se rezó para que Dios liberase al Papa de las manos de sus enemigos.
Hay que hacer que la gente se sienta obligada a cumplir con nosotros a su manera, no a la nuestra.
Hay un refrán inglés que dice: Es demasiado necio para ser loco. En él hay una observación muy fina.
Lo he aprendido todo, no para mostrarlo, sino para utilizarlo.
(Georg Christoph Lichtenberg, Aforismos, traducción de Juan del Solar, Edhasa, 1990)
miércoles, 26 de diciembre de 2012
Malas Notas 35
Por fin, tras muchos esfuerzos, había aprendido a decir que "no"; pero ahora era consciente que tendría que aprender a decir "adiós".
Cuando ante la música o la literatura lloramos, sólo lloramos por nosotros mismos.
Tanta admiración siento por el artista como por el científico. Mientras el primero nos muestra qué es el hombre, el segundo nos enseña cómo es.
Dos hombres solos, sólo son dos hombres; dos mujeres solas... no sé cuantos mundos son.
Lo que más me molesta del arte actual es que no soy capaz de reconocer una obra fallida.
Cuando ante la música o la literatura lloramos, sólo lloramos por nosotros mismos.
Tanta admiración siento por el artista como por el científico. Mientras el primero nos muestra qué es el hombre, el segundo nos enseña cómo es.
Dos hombres solos, sólo son dos hombres; dos mujeres solas... no sé cuantos mundos son.
Lo que más me molesta del arte actual es que no soy capaz de reconocer una obra fallida.
La fiesta de la Epifanía, entre Wolf y Goethe
Hugo Wolf sólo vivió cuarenta y tres años pero es recordado por sus cientos de canciones, por la defensa más que exaltada de Wagner y por la psicosis que acabó recluyéndolo en un manicomio. Gran amante de la poesía puso música a los grandes poetas alemanes, Goethe, Mörike, Eichendorf, Heine, Rückert, y a poemas españoles e italianos. Dentro de los poemas de Goethe hemos seleccionado, aprovechando estas fechas, Epifanía, un texto encantador que nos presenta a los tres Reyes Magos más mundanos que conozco, bebedores, comilones y enamoradizos. Buscan al niño pero no dan con él y tienen que apartarse de señores y damas, demasiado estirados, que encuentran en su camino. Dejo como botón de muestra la primera y última estrofa en traducción de Abel Alamillo
Son los tres Reyes Magos con su estrella:
ellos comen y beben, pero no pagan de buena gana;
ellos comen con ganas, ellos beben con ganas,
ellos comen y beben, pero no pagan de buena gana.
Como aquí no hay más que apuestos señores y damas,
pero no se ve ningún buey ni a ningún asno,
entendemos que no nos hallamos en el sitio correcto
y por eso, continuamos de nuevo nuestro camino.
Son los tres Reyes Magos con su estrella:
ellos comen y beben, pero no pagan de buena gana;
ellos comen con ganas, ellos beben con ganas,
ellos comen y beben, pero no pagan de buena gana.
Como aquí no hay más que apuestos señores y damas,
pero no se ve ningún buey ni a ningún asno,
entendemos que no nos hallamos en el sitio correcto
y por eso, continuamos de nuevo nuestro camino.
En esta ocasión está interpretado este lieder por Diana Vranussi, al piano, y el barítono Antonis Kontogeorgiou.
martes, 25 de diciembre de 2012
¿Una R de revolver?
No sé por qué pero esta R me recuerda al oeste. El óvalo central puede ser cualquier ventana del hotel o las dos hojas de la puerta del saloon abiertas hacia el exterior. Y ahí vemos al protagonista, nuestra R, cuadrada ente el peligro, adelantando el pie para sostener su imagen imperturbable. A sus lados las líneas de los tablones de madera conque se ha construido el edificio, con formas que recuerdan las "efes" de los rústicos violines que los irlandeses trajeron desde el viejo continente. ¡Qué suene la música!, porque, aunque no lo veamos, el revolver está a punto de aparecer y el destino se llevará por delante al menos afortunado que, antes de morir, ni siquiera recordará qué hacía ahí tomándose su último whisky.
El último Stafl
Desde agosto de 2011 hemos seguido el recorrido de Otakar Stafl como diseñador de ex-libris. Si el primero lo datábamos en 1909, estos últimos los podemos fechar en 1945. Son sus últimas obras porque poco después perdería la vida en un bombardeo aliado sobre su ciudad, Praga. Dos motivos, muy presentes en sus anteriores trabajos, aparecen también en sus últimas obras, el paisaje de su tierra y la naturaleza. Si en uno dominamos la llanura desde la atalaya de una fortificación, en el otro un jarrón con seis claveles rojos y una polvera nos identifica a su propietaria. Como casi siempre desconocemos a los afortunados poseedores de una biblioteca que cuenta entre sus páginas con ex-libris del artista checo. Por nuestra parte sólo nos queda despedirnos del pintor y diseñador que nos ha acompañado tanto tiempo.
Otros refranes
Siempre me ha llamado la atención que dentro de los estudiosos del mundo tradicional hayan prevalecido las sotanas. ¿Qué Dios esperan encontrar entre los refranes? ¿Qué cielo les ofrecen las canciones? ¿Con qué cuento pretenden cumplir su penitencia? Al margen de estas consideraciones, su influencia se ha hecho notar en la exclusión de motivos poco apropiados a sus gustos. Y no estoy hablando del anticlericalismo, tan arraigado en nuestras tierras que ni ellos mismos han podido ocultar, me refiero a las manifestaciones eróticas y malsonantes que desde su situación privilegiada nos han arrebatado. Es seguro que en sus encuestas y recopilaciones les ha debido llegar múltiples textos que una vez en sus mesas de trabajo han quedado fuera de lo publicable. Todos sabemos que para gustos colores y como dice el refrán Hay ojos que de legañas se enamoran, y que la tradición como manifestación de una cultura popular no puede ser escogida sino asumida en su totalidad. Por ello es de agradecer que en la actualidad los estudiosos del folklore no pongan reparos a ninguna manifestación, por grosera o chabacana que pueda parecer, que del pueblo les llegue. En la revista Paremia encontramos un apartado, El refranero hoy, donde nos ofrecen encuestas realizadas en la actualidad. Con una selección de las aparecidas en el nº 5 os dejamos.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
A los amigos: el culo. A los enemigos: por el culo. Y a los indiferentes: la legislación vigente.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o lo hace en el quicio.
El abad manda que cavéis el huerto y que después subamos a merendar.
El que para pobre está "apuntao" le da igual estar de pie que "sentao".
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
La legaña y el moco se llevan poco.
Se tapaba Marijuela y se dejaba el culo fuera.
Treinta monjes y un abad, no pueden hacer cagar a un asno contra su voluntad.
Perecita ¿quieres sopas? Ay sí señora, unas pocas. Perecita pon el puchero. Ay no señora, ya no las quiero.
Tres cosas pido su Dios me las diese: la tela, el telar y la que teje.
(Revista Paremia, nº 5, Asociación Cultural Independiente, Madrid, 1996)
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
A los amigos: el culo. A los enemigos: por el culo. Y a los indiferentes: la legislación vigente.
Cada día que amanece el número de tontos crece.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o lo hace en el quicio.
El abad manda que cavéis el huerto y que después subamos a merendar.
El que para pobre está "apuntao" le da igual estar de pie que "sentao".
Entre tres la tenían y ella meaba, y no meaba a gusto la condenada.
La legaña y el moco se llevan poco.
Se tapaba Marijuela y se dejaba el culo fuera.
Treinta monjes y un abad, no pueden hacer cagar a un asno contra su voluntad.
Perecita ¿quieres sopas? Ay sí señora, unas pocas. Perecita pon el puchero. Ay no señora, ya no las quiero.
Tres cosas pido su Dios me las diese: la tela, el telar y la que teje.
(Revista Paremia, nº 5, Asociación Cultural Independiente, Madrid, 1996)
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