Según veamos el año, desde el solsticio o desde el equinoccio, ya habremos cumplido un trimestre o estaremos inaugurándolo. Según el cómputo actual es el crecimiento de los días lo que cuenta a la hora de determinar su inicio; según los romanos, el renacer de la naturaleza era la prueba del inicio de un nuevo ciclo. Así que marzo era el primer mes de su calendario. Tan cercano a las labores de cultivo y tan importante su climatología para el buen año agrícola, desde siempre se ha mirado este mes hacia el cielo para descubrir o avanzar lo que les esperaba. El refranero, como fiel notario, ha recogido las certezas, augurios o supersticiones meteorológicos. Veamos en esta ocasión algunos de ellos, entresacados del Refranero agrícola español de Nieves de Hoyo Sancho.
Marzo tiene la llave del año.
Marzo marceador, de noche llueve y de día hace sol.
Marzo marzuelo, un día malo y otro bueno.
Marzo marceador, un día malo y otro peor.
Pascua en marzo, señal de mal año.
Pascua marcelina, hambre canina.
En marzo calor temprano, es paro los campos sano.
Marzo, malo o bueno, el buey a la hierba y a la sombra el perro.
En marzo el sol riega y el agua quema.
Marzo de lluvias cargado, año muy desgraciado.
Agua de marzo, peor que la mancha en el paño.
Niebla de marzo, helada en mayo.
Nieblas de marzo, aguas de abril y heladas de mayo, aseguran el año.
Si marzo truena, cosecha buena.
Años que deben ser en frutos buenos, a fin de marzo nos lo anuncian truenos.
(Nieves de Hoyo Sancho, Refranero agrícola español, Madrid, Ministerio de Agricultura, 2006)
En este cuaderno personal van a aparecer algunas de mis aficiones más queridas: La literatura aforística, los refranes, recomendaciones de libros y música clásica, imágenes y grabados del mundo del libro, y esas "malas notas" que de tarde en tarde se me presentan como si tuvieran algo que decir. La incorporación de nuevas entradas se hará, aproximadamente, todas las semanas.
domingo, 17 de marzo de 2013
sábado, 16 de marzo de 2013
Qué grande es Carlos Pujol
En 1988 Carlos Pujol, en medio de un pequeño parón creativo, decidió poner por escrito sus reflexiones sobre la creación literaria y la literatura en general. Fruto de ello fue su obra de aforismos Cuaderno de escritura del que ya nos hemos ocupado en este blog. Diez años más tarde vuelve a regalarnos nuevos pensamientos en su libro Tarea de escribir. El tema sigue siendo la literatura y el acto de la creación. Gracias a sus aforismos entramos en la mente del autor que, en medio de la creación, necesita explicarse la naturaleza del acto en que está inmerso. Sus reflexiones no tienen desperdicio, nos pasea por la razón de la lectura, la formación del estilo, el origen de las tramas, las relaciones entre autor y lector, la función del crítico o la arbitrariedad en los gustos y las modas. Todo ello sin que falte ni sobre nada. Su escritura es exacta, sorprendente a veces, hasta lo que puede parecer obvio está expresado con una corrección que lo hace novedoso. Además en ningún momento nos martiriza pensando qué ha querido decir, porque como buen aforista sabe que la claridad es esencial. ¡Cuánto tendrían que aprender de él aquellos que creen que la ambigüedad es estilo cuando suele ser más bien falta de precisión! Os dejo con una pequeña selección para abrir boca de un bocado delicioso.
Hay que intentar decir lo que no se sabe y ronda por dentro. Lo sabido no tiene ningún interés.
Biografías. Cualquier vida es apasionante, y todas contienen la nuestra, por lejanas que puedan parecernos.
Hay quien cultiva la modernidad como se cuida una flor cuyo único encanto es que ha de marchitarse enseguida.
Cada lector lee su propia novela, como si la leyese en un idioma distinto -su lengua natal- del que usó el novelista.
Si se renuncia del toso a la sencillez la literatura se hace arte decorativa.
Las novelas malas son una mina de enseñanzas profesionales. El único inconveniente es tener que leerlas.
Por mucho que elogien lo que hemos escrito no conseguirán mejorarlo en nada.
Si los escritores se preocuparan más de ser entretenidos que de parecer sublimes, todo eso saldríamos ganando.
Es el problema de las vanguardias, que a todo lo que se les ocurre lo llaman nuevo.
La mejor cura de la vanidad es releerse.
Hay libros inolvidables que son como una música que viene de tiempo atrás; tal vez no sean los mejores, pero siempre tendrán un agradecido lugar en la memoria.
(Carlos Pujol, Cuadernos de escritura, Pre-textos, Valencia, 2009)
Hay que intentar decir lo que no se sabe y ronda por dentro. Lo sabido no tiene ningún interés.
Biografías. Cualquier vida es apasionante, y todas contienen la nuestra, por lejanas que puedan parecernos.
Hay quien cultiva la modernidad como se cuida una flor cuyo único encanto es que ha de marchitarse enseguida.
Cada lector lee su propia novela, como si la leyese en un idioma distinto -su lengua natal- del que usó el novelista.
Si se renuncia del toso a la sencillez la literatura se hace arte decorativa.
Las novelas malas son una mina de enseñanzas profesionales. El único inconveniente es tener que leerlas.
Por mucho que elogien lo que hemos escrito no conseguirán mejorarlo en nada.
Si los escritores se preocuparan más de ser entretenidos que de parecer sublimes, todo eso saldríamos ganando.
Es el problema de las vanguardias, que a todo lo que se les ocurre lo llaman nuevo.
La mejor cura de la vanidad es releerse.
Hay libros inolvidables que son como una música que viene de tiempo atrás; tal vez no sean los mejores, pero siempre tendrán un agradecido lugar en la memoria.
(Carlos Pujol, Cuadernos de escritura, Pre-textos, Valencia, 2009)
domingo, 10 de marzo de 2013
Bismarck también tenía biblioteca
Si en una entrada anterior veíamos el ex-libris de Guillermo II en esta ocasión el que tenemos es el del creador de la unificación alemana Otto von Bismarck (1815-1898). El que la biblioteca aparezca en un estante bajo la protección de un roble no nos alcanza a entender un supuesto amor a la naturaleza. Posiblemente el roble quiera representar la robustez y la entereza, no en balde era conocido como el Canciller de Hierro. A los pies del roble, tréboles, ninguno de cuatro hojas, como para dejar claro que este licenciado en derecho no necesita de la suerte. Un escudo pende de una de las ramas y en él tres hojas de roble y tres de sus frutos sobre un fondo blanco. Ciñendo el tronco una cinta que proclama la fuerza de la Trinidad, ¿se nos ha vuelto religioso al fin este personaje despiadado y desenfrenado?
El ex-libris es obra de Lina Burger.
Un scherzo para disfrutar
La sonata para piano y violonchelo nº 3 de Beethoven op. 69 fue compuesta en 1808, el mismo año que las sinfonías quinta y sexta. No hay duda que nos encontramos en un periodo muy importante en la obra del autor. La sonata consta de tres movimientos, allegro, scherzo y adagio cantabile-allegro vivace. En el segundo movimiento que ofrecemos nos encontramos con un divertimiento entre los dos instrumentos, cediéndose el paso, alternándose en el protagonismo y a la vez acompañándose con verdadera camaradería. El ritmo alegre está en los dedos del pianista mientras que el violonchelo tranquiliza la pieza, remansa las notas y pone el sosiego. A pesar del aire de intrascendencia y juego que domina el movimiento hay momentos que adivinamos que debajo puede haber, si no una tragedia, sí una tensión por desencadenarse. La interpretación corre a cargo Glenn Gould al piano y de Leonard Rose al violonchelo.
sábado, 9 de marzo de 2013
Otro personaje Landero
Lino, si quería existir, no tenía otra opción que ser un personaje de Landero . Quien conozca la obra del escritor extremeño hermanará a este personaje con otros nacidos de su pluma. En este caso nos encontramos con una vida que depende de las palabras, pero no porque sea escritor sino porque las palabras definen su personalidad y a la vez la determinan. Tedio, contingencia, permanencia, ironía, valor, cobardía, absurdo o asesino son algunas de las claves de esta historia que nos presenta a un protagonista que busca la felicidad a sabiendas de que es imposible alcanzarla. Como otro de los personajes de Landero estamos ante alguien perdido, siempre por construir, indeciso, sorprendido y resignado, que no puede sino fingir, mimetizarse para pasar desapercibido. Junto a la historia de Lino recibimos el regalo del amor del señor Levin y Paula, verdadero contrapunto que no podemos sino agradecer en medio del desasosiego de los avatares del protagonista. Toda la novela tiene un sutil velo de irrealidad que nos permite distanciarnos y sonreír ante lo que de otra manera nos angustiaría y logramos intimidar con un personaje que algunas veces nos desespera. En cuanto a su escritura, Landero es tan eficaz como siempre, usando las enumeraciones para mantener un ritmo sostenido, involucrándonos en su cómputo y asintiendo ante la oportunidad de las mismas. En resumen, si disfrutasteis de Juegos de la edad tardía, El guitarrista, Hoy, Júpiter o Retrato de un hombre inmaduro, no podéis ni debéis perderos Absolución.
(Luis Landero, Absolución, Tusquets, Barcelona, 2012)
(Luis Landero, Absolución, Tusquets, Barcelona, 2012)
jueves, 7 de marzo de 2013
Malas Notas 38
Los muertos se descalzan al darse cuenta que no tienen donde ir.
Si fuera poeta, me gustaría ser alemán y vivir al comienzo del siglo XIX sólo para que Schubert pusiera música a alguno de mis versos.
Iba por la calle mirando a la cara deseando descubrir la belleza, pero, como en la Caverna, sólo veía su reflejo. Años más tarde seguía fijándose en los rostros anónimos, horrorizado ante la posibilidad de llegar a encontrarla.
Y pasó sobre mí como una tormenta sobre un campo de trigo.
Estoy tan cansado a veces, que cierro los ojos y siento que me muero.
Si fuera poeta, me gustaría ser alemán y vivir al comienzo del siglo XIX sólo para que Schubert pusiera música a alguno de mis versos.
Iba por la calle mirando a la cara deseando descubrir la belleza, pero, como en la Caverna, sólo veía su reflejo. Años más tarde seguía fijándose en los rostros anónimos, horrorizado ante la posibilidad de llegar a encontrarla.
Y pasó sobre mí como una tormenta sobre un campo de trigo.
Estoy tan cansado a veces, que cierro los ojos y siento que me muero.
Vestida de verde
"Quien se viste de verde en su belleza confía" dice el proverbio y en nuestro caso la R no sólo confía sino que sale victoriosa. Ramificada en sus extremos y con las hojas de hiedra ya maduras nuestra invitada se destaca sobre un fondo verde que no es de la naturaleza. Más parece un pañuelo de seda destinado a descansar sobre los hombros de una dama que también confía en su belleza. Y pudiera ser si no fuera porque en verdad procede de un paño bordado en la iglesia de Santa María de Soest de Westphalia. Junto a las otras veintidós letras que le acompañan, aunque no las veamos, fueron bordadas allá por el siglo XIV. ¡Qué estupendos artesanos!
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